Pedro, el profesor
Llevo 25 años en esto de la educación, 25 años que me parecen 50 ó 100. Al principio empecé con mucha fuerza y muchas ilusiones. Llegué a tener fama de buen profesor, pero al mismo tiempo, muy exigente. Los resultados en los exámenes eran óptimos. Todo el mundo me admiraba y me temía. Habían pasado 25 años y estaba vacío. De aquellos mis primeros impulsos nada quedaba. Iba a clase, pero me sentía un autómata. Por otra parte, los alumnos me parecían cada vez más indolentes, menos motivados. Los veía como paralizados. […]






