Carla Isidoro Rubio.
Colegio de Barcelona
Una reflexión sobre los retos actuales de la educación a partir de una formación docente, conectada con la práctica educativa del Sagrado Corazón Corazonistas Barcelona.
Recientemente he tenido la oportunidad de participar en una formación en neurociencia y educación que ha puesto el foco en los retos y oportunidades de la educación actual. Una jornada que invita a detenerse, observar y reflexionar sobre cómo educamos y, sobre todo, sobre cómo queremos seguir haciéndolo.
Las diferentes ponencias coincidían en una idea clave: la educación de hoy debe ir más allá de la transmisión de contenidos. Es necesario situar al alumnado en el centro, entenderlo en su globalidad y acompañarlo en su crecimiento personal, académico y emocional. Pero ¿estamos realmente escuchando al alumnado? ¿Estamos ofreciendo espacios donde puedan pensar, decidir y construir su propio aprendizaje?
En este sentido, estas reflexiones conectan plenamente con el proyecto educativo de nuestro centro, donde se apuesta por una educación integral que forma personas competentes, pero también críticas, creativas y con valores. El aprendizaje se entiende como un proceso vivo, en el que cada alumno construye su propio camino. Y aquí surge otra pregunta necesaria: ¿hasta qué punto dejamos espacio para que ese camino sea verdaderamente suyo?
Esta mirada se traduce en una práctica educativa que da protagonismo al alumnado y fomenta su participación activa. A través de metodologías como el trabajo por proyectos, se promueve la curiosidad, la experimentación y la capacidad de hacerse preguntas. Pero ¿estamos acompañando estos procesos o seguimos, en ocasiones, dirigiéndolos en exceso?
La formación también puso sobre la mesa un aspecto especialmente relevante: cómo, en ocasiones, el propio sistema educativo puede ir limitando la creatividad y la motivación del alumnado si no se generan los espacios adecuados. Este hecho nos interpela directamente: ¿en qué momento dejamos de priorizar el proceso para centrarnos únicamente en el resultado? ¿Qué lugar ocupa el error en nuestras aulas?
En este sentido, hay situaciones del día a día que invitan a la reflexión. A continuación, se presentan dos producciones realizadas por una misma alumna en etapas distintas: una correspondiente a Educación Infantil y otra ya en Primaria.


Llama la atención cómo, en este caso, el dibujo realizado en una etapa más temprana muestra mayor riqueza, detalle y expresividad que el realizado posteriormente. Este contraste nos lleva a preguntarnos: ¿qué ocurre en el proceso educativo? ¿En qué momento se pierde parte de esa espontaneidad, creatividad o motivación? ¿Qué podemos hacer para preservarlas?
En nuestro centro seguimos cuidando cada detalle para que esto no ocurra. Apostamos por generar espacios donde el alumnado pueda expresarse libremente, especialmente a través del arte. Propuestas como Arts and Crafts ofrecen escenarios diversos en los que los niños y niñas crean, imaginan y comunican sin necesidad de palabras, encontrando en la expresión artística una forma esencial de comunicación.
Además, contamos con espacios como los Ambients, donde se favorece la libre circulación y el trabajo interniveles entre el alumnado de Educación Infantil. Se trata de una experiencia enriquecedora a nivel personal, en la que la creatividad, la espontaneidad y la motivación de cada alumno se sitúan en el centro del aprendizaje.


Asimismo, durante la formación se abordó el papel de la tecnología en el contexto educativo actual. En una sociedad cada vez más digital, el reto no es tanto utilizarla más, sino hacerlo mejor. Y aquí surge otra cuestión clave: ¿estamos utilizando la tecnología como una herramienta para potenciar el aprendizaje o como un fin en sí misma?
En esta línea, en nuestro centro también estamos dando un paso atrás para reflexionar sobre su uso. Apostamos por un enfoque más consciente y equilibrado, donde la tecnología esté al servicio del aprendizaje, sin sustituir experiencias esenciales como la manipulación, la creatividad, la interacción y la vivencia directa.
Experiencias como esta invitan a seguir avanzando, a continuar formándonos y a reforzar una práctica educativa que responda a las necesidades reales del alumnado. Porque, al final, la pregunta más importante sigue siendo: ¿qué tipo de educación queremos ofrecer?
Es desde esta mirada que seguimos trabajando cada día en el Sagrado Corazón Corazonistas de Barcelona.
Desde el aula y con vocación,






