Rodrigo Manresa.
La escritura con Inteligencia Artificial (IA) es apasionante, pero también ha hecho saltar muchas alarmas entre padres y educadores. Los algoritmos que generan textos convincentes, y casi humanos, me entusiasman porque me dedico a la tecnología, pero también me preocupan porque soy padre y también profesor. Mi preocupación principal no tiene que ver con la tecnología, sino con los peligros que pueden aparecer en el uso de esta herramienta y que dificulten el acceso de nuestro jóvenes a la escritura y a la lectura.
Uno de estos peligros más inmediatos es la utilización del ChatGPT para copiar en la elaboración de deberes y tareas, de tal manera que, si se extiende la práctica, los alumnos pueden llegar al final de la escolaridad obligatoria sin la capacidad de escribir textos sencillos.
Es un tema parecido al que ya se planteó hace algunos años con la aparición de las calculadoras y la competencia de los alumnos para hacer operaciones matemáticas básicas. La solución ya la hemos visto: si se trata de dar los primeros pasos en cálculo y álgebra, es necesario apagar las calculadoras.
Es cierto que algunos tipos de escritura no van a ser necesarios en el futuro.
La crónica de un partido de fútbol la puede hacer un algoritmo que maneje la información a la que ya estamos acostumbraos (pases, distancia recorrida, ocasiones, tiros, oportunidades, etc.). Es verdad que hay muchos cronistas deportivos que a todo esto añaden los rasgos personales de ingenio y creatividad, y eso no lo pueden aportar las máquinas. Por otra parte, para la elaboración de noticias periodísticas hace tiempo que se usa la regla de las 5w (who, what, when, where, why) tomada de los manuales periodísticos ingleses y americanos. Poner una máquina a redactar esto es algo que ya lo han incorporado muchas agencias de noticias. La traducción de textos puramente expositivos va a quedar dentro de muy poco tiempo en manos de la inteligencia artificial.

ChatGPT en el aula.
ChatGPT puede ser una herramienta de investigación excelente, mucho mejor que el buscador de Google. El profesor puede aprovechar las ventajas de ChatGPT para avanzar muchísimo en la elaboración de trabajos. Eso sí, para que la tarea sea efectiva, la redacción final hay que hacerla en el aula y con el profesor presente y consciente.
Competencia básica de futuro.
En el futuro necesitaremos personas que sean capaces de hacer preguntas correctas para buscar información. Preguntarle a ChatGPT de forma correcta y obtener lo que se necesita va a se en el futuro una habilidad importante.
En busca de la eficiencia.
A nadie le llama la atención cuando los programadores revisan un código ya existente para mejorarlo y adaptarlo a una nueva necesidad. Es bastante frecuente que ingenieros y arquitectos analicen planos y diseños para esperar inspirar nuevas soluciones. Todo esto se hace mediante programas informáticos que manejan inteligencia artificial. ¿Por qué los alumnos no pueden usar herramientas similares para buscar nuevos caminos en la elaboración de sus propios textos? La inteligencia artificial y la educación no son sentidos opuestos. Hay que buscar la manera de que la escritura con inteligencia artificial no vaya en contra de la educación sino a favor de ella.

Comienza ya a usar ChatGPT.
Usa esta herramienta. Mira cómo da respuestas predecibles a preguntas sencillas. Pídele que escriba un texto de 20 líneas como lo haría un niño de cuarto de primaria y que cometa tres faltas de ortografía. Pídele que escriba un ensayo de 20 páginas sobre Leonardo da Vinci. Pídele que “reflexione” sobre diversidad cultural y nuevas formas musicales en Europa después de la caída del muro de Berlín. Loas resultados son más que convincentes.
ChatGPT no tiene experiencias personales.
Le he pedido a ChatGPT que escriba un artículo sobre educación y tecnología en los últimos 10 años. Ha presentado un artículo correcto, aunque predecible, pero no ha podido transmitir mis experiencias con personales como profesor de tecnología en secundaria. Se dice que el primer retrato de cualquier texto es el del autor. Es posible que algún día ChatGPT también pueda simular esto, pero la riqueza de la experiencia personal y la huella viva de cada persona es algo intransferible que se hará cada día más valioso en un texto escrito. Por tanto no hay que perder la esperanza en que la creación literaria vaya a seguir siendo uno de los más excelsos modos de transmitir humanidad y contribuir al desarrollo social.
La inteligencia artificial va a mejorar y lo va a hacer rápidamente.
Cuando apareció la Wikipedia, muchos pensamos que había llegado la enciclopedia universal del “rincón del vago”. La Wikipedia ya ha dejado de crecer como herramienta científica. Hoy es casi una antigualla cada vez menos eficiente. También la inteligencia artificial terminará ocupando el lugar que le corresponde entre nosotros. La diferencia es que, al contrario de lo que sucede con la Wikipedia, la inteligencia artificial está creciendo y cada vez va a ser mejor como medio de investigación y producción de textos.

También va a mejorar las herramientas para reconocer los textos creados con inteligencia artificial.
Estamos en un periodo similar al momento en que se hacían esfuerzos para que los soportes de música y vídeo tuvieran marcas que impidieran la copia y distribución sin restricciones. En el futuro, la industria editorial y la educación, entre otros campos, tendrán que protegerse para distinguir la obra personal del texto creado mediante inteligencia artificial. Esto también va a mejorar y nos va a facilitar enormemente el trabajo. Estamos solo al principio, pero es conveniente no perder el tren.
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