Roberto Santos Miguel.
Sagrado Corazón Corazonistas de Valladolid
“Un mismo corazón, muchos caminos”
En el mes de abril de 2026, Brasil se convirtió en hogar, puente y abrazo para quienes tuvimos la fortuna de participar en la Sesión Internacional del Carisma. Profesores y Colaboradores llegados desde Argentina, Uruguay, Colombia, Perú, Brasil y España compartimos mucho más que unas jornadas de formación: compartimos vida, fe, cultura, emoción y esperanza.
Llegamos desde lugares distintos, con acentos diferentes, costumbres variadas y maneras propias de mirar el mundo. Sin embargo, desde el primer momento ocurrió algo difícil de explicar y hermoso de sentir: descubrimos que había un lenguaje común más fuerte que cualquier frontera. El Carisma de Andrés Coindre nos reunía como una misma familia.
“Lo esencial es invisible a los ojos”. Y eso fue precisamente lo vivido en Brasil. Más allá de las actividades, de las conferencias o de los encuentros programados, lo esencial apareció en cada conversación, en cada sonrisa compartida, en cada gesto sencillo de fraternidad. Allí comprendimos que el espíritu corazonista sigue vivo porque se hace realidad en las personas.
Hablar del Padre Andrés Coindre es hablar de un hombre que supo mirar el sufrimiento de su tiempo y responder con valentía y amor. Ayer, su carisma nació para acompañar y educar a niños y jóvenes necesitados. Hoy, continúa inspirando nuestras aulas, nuestros proyectos y nuestra forma de educar desde el corazón. Y mañana seguirá siendo luz, porque las verdaderas semillas nunca dejan de dar fruto.
Durante aquellos días en Brasil, el encuentro cultural fue también una gran lección. Cada país aportó su riqueza: canciones, experiencias educativas, testimonios, maneras de celebrar y de vivir la fe. Descubrimos que la diversidad no separa; al contrario, enriquece y fortalece cuando existe un ideal común. “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.
Cada cual regresamos a nuestro país con la certeza de que educar desde el corazón sigue transformando vidas. Y aunque nuestros colegios estén separados por miles de kilómetros, existe algo muy fuerte que nos une: la misión compartida de acompañar, educar y amar al estilo de Jesús y de Andrés Coindre.
La experiencia fue un auténtico regalo. Un regalo de encuentro, de aprendizaje y de fraternidad. Un regalo que nos recordó que no caminamos solos y que formar parte de la Familia Carismática Coindre significa pertenecer a una historia que sigue escribiéndose cada día.
Brasil nos acogió con alegría, pero también nos dejó una enseñanza profunda: cuando el corazón habla el mismo idioma, las distancias desaparecen.
Y así regresamos a casa: distintos, pero más unidos; cansados, pero llenos de vida; conscientes de que el Carisma Corazonista no pertenece solo al pasado, sino que sigue latiendo con fuerza en el presente y caminando con “ESPERANZA” hacia el futuro.
“Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío”







