Recetas para una educación más participativa
Rodrigo Manresa
Coras Forum Pedagógico
Las clases son las vigas maestras del edificio del aprendizaje. Aunque captar la atención de los alumnos a veces no es una tarea fácil, es importante aprovechar el espacio y el tiempo que nos ofrece el aula para transmitir conocimientos. Con solo algunas modificaciones, las clases pueden convertirse en motivadoras y amenas para los alumnos. Hoy vamos a tratar sobre cómo hacer las clases más interesantes. Aquí tenemos seis modos para convertir las clases en experiencias memorables.
Aprovechar las historias.
Los niños se sienten atraídos por la historias. Hay que llevar este mismo recurso a las clases. Consiste en buscar historias y escenarios actuales que estén en relacionados con el tema. Imágenes impactantes, analogías y metáforas que conecten con la experiencia de los alumnos. Los problemas de matemáticas se convierten en el problema del reparto de una pizza; en las clases de ciencias se puede conectar con los deportes favoritos de los chicos. Cuanto más relevantes sean los ejemplos, más interesante resultarán para todos.
En la práctica.
Hacer que los alumnos cuenten sus propias experiencias relacionadas con el tema. Esto refuerza la capacidad de escucha y la creatividad.
El poder del objeto.
Los objetos relacionados con el contenido son una conexión tangible con los conceptos abstractos. Por ejemplo, si se está hablando del ciclo vital de las plantas, llevar una planta real a clase sirve para que los alumnos vean en directo cada una de las partes de la planta.
En la práctica.
Se preparan cajas con objetos para cada uno de los temas. Los alumnos deben responder de qué manera se relaciona cada uno de los objetos con los contenidos estudiados.
Explicaciones breves.
Las explicaciones largas suelen ser pesadas, especialmente para los más jóvenes. Hay que dividir las lecciones largas en partes más digeribles. Hacer una pausa después de cada parte y preguntar a los alumnos para comprobar qué han entendido antes de seguir adelante. Esto ayuda a comprender, sirve para mantener la atención y evita los viajes a Babia .
En la práctica.
Hacer preguntas para reforzar los puntos importantes de cada sección. Es el mejor modo de comprobar lo que los alumnos han entendido. No hay que extender la explicación más allá de los 15 minutos.
Preguntas y respuestas.
Que los alumnos hagan preguntas ayuda a crear un clima interactivo. Esto les mantiene motivados y asegura que todos están en la misma onda. Además, es el mejor medio para comprender y eliminar las confusiones lo antes posible.
En la práctica.
Usar una urna de preguntas en la que los alumnos puedan depositar voluntariamente la suya. Sacar algunas durante las clases y dar respuesta a las dudas.
Cambio de actividad.
La variedad es la sal de la vida y también se aplica a las clases. Si se ha estado hablando durante un rato, se puede poner un vídeo corto, cantar una canción relacionada con el tema o hacer una actividad breve. Es como una pequeña montaña rusa del aprendizaje, subidas y bajadas sin perder el interés .
En la práctica.
Crear una lista de canciones y vídeos educativos relacionados con tus clases. Usarlos estratégicamente para reforzar conceptos.
El poder de la pausa.
El silencio puede ser una herramienta muy potente. No hay que tener miedo a hacer pausas y dejar que las palabras se asienten. Esto ayuda a los alumnos a procesar la información, hacerse preguntas y conectar conceptos. Las pausas voluntarias son una herramienta muy importante de la actividad escolar .
En la práctica.
Son muy interesantes los “grupos de dos” o parejas de trabajo en las clases. Los alumnos se toman un minuto para pensar, procesar la información y discutirla con el otro. Después, en algunos casos, la comparten con todo el grupo.










