Julen Alonso
Despertar o ayudar a mantener en los alumnos de secundaria el amor por la lectura es una de las mejores cosas que uno puede hacer por ellos. Entre otras ventajas, mejora el vocabulario, aumenta los conocimientos, desarrolla la imaginación y ejercita la memoria.
Hay muchos géneros literarios al alcance de los adolescentes, misterio, acción, romance, ciencia-ficción, fantasía, historia. Hoy vamos a detenernos en un género que está de moda y cuyos ejemplares ocupan los anaqueles más destacados de las librerías: la novela histórica.
La novela histórica es el relato de ficción que cuenta historias situadas en un entorno histórico real: un apasionado romance entre el emperador romano y una esclava persa, el encuentro entre Leonardo da Vinci y Ludovico el moro en Milán, las desventuras de un soldado español en la conquista de México, etc. Una buena novela histórica es una combinación finamente elaborada de detalles históricos, una trama apasionante y personajes creíbles que hacen que el viaje hacia el pasado sea memorable. Atraerá el interés de los alumnos y les enseñará historia.
Siempre decimos que es aburrido aprender historia memorizando nombres, fechas, listas de acontecimientos. Una buena novela histórica es como una máquina del tiempo que nos transporta a un lugar lejano del pasado y nos sumerge en un mundo nuevo que cobra vida ante nuestros ojos. Podemos visitar el foro romano y escuchar a los oradores, vestidos con sus togas, hablando a gritos desde la tribuna. Podemos quedarnos dormidos en un barril de manzanas para despertarnos con una aterradora conversación sobre nuestra propia muerte. Podemos aprender toda la historia de España en el siglo XIX con la serie de los 46 Episodios Nacionales de Galdós, disfrutando además de una prosa variada, rica y única.
La novela histórica no solo enseña sobre las personas y los acontecimientos que dieron forma al mundo moderno, sino también hace comprender los factores que llevaron a desafiar las normas de su época, luchar contra la opresión, conquistar la libertad, remediar los errores, y hacer los descubrimientos que cambiaron el mundo. También podemos aprender sobre los grandes errores del pasado y descubrir los medios para no repetirlos.
La novela histórica es un medio para enseñar valores como la valentía, la resistencia, la determinación, el trabajo en equipo. Puede generar empatía hacia las personas que han luchado a pesar de haber sido víctimas de injusticias. Nos permite comprender puntos de vista diferentes al nuestro y formas alternativas para resolver los problemas.
Cuando piensen en el próximo libro que van a leer sus alumnos o sus hijos, recomiéndenles una novela histórica: despertará su curiosidad y les llevará un viaje que puede prepararles mejor para la vida.







