Cristina Ruete García
Recuerdo aquel profesor de magisterio que enseñaba didáctica de la literatura. Siempre ponía el acento en la influencia que tenía la lectura de libros en voz alta en la creatividad, la expresión, la relaciones, y el desarrollo general de los niños.
Las investigaciones y estudios académicos muestran una muy contrastada evidencia: las enormes ventajas que ofrece la lectura en voz alta a los niños. Es extraño que algo tan simple pueda ser tan poderoso. A la vista de los datos, dan ganas de empezar a leer a los niños lo antes posible. Los expertos en ciencias sociales consideran que la lectura en voz alta es uno de los indicadores más seguros para considerar que la infancia de un niño ha sido feliz.
En mi trabajo como maestra, en diferentes cursos y niveles, he visto a compañeros que se toman a la ligera esta actividad porque la consideran poco importante y muy simple. Parece que andamos siempre con la obligación de imaginar cosas muy creativas y entretenidas. Por otra parte, es una pena que la lectura en voz alta haya ido perdiendo adeptos en favor de los dispositivos digitales y los juegos de Internet. Y, además, se excusan con que para leer en voz alta hay que quitar tiempo a otras actividades “más modernas”.

¿Qué dice la neurociencia?
Escuchar historias mientras miran dibujos, como hacen los niños, estimula las conexiones cerebrales profundas, permitiendo un óptimo desarrollo cognitivo. Los niños a los que se les ha leído mucho, son más propensos a establecer mejores relaciones con sus iguales, tener una visión de la vida más atinada, mayor resiliencia emocional y control de sí mismos.
Los niños a los que se les lee de forma habitual, y además tienen acceso a un determinado número de libros adecuados a su edad, muestran mayores niveles receptivos y de agilidad para entender el lenguaje y la literatura.También tienen mayor creatividad y capacidad de imaginación, al estar más acostumbrados a operar con imágenes mentales. Esto tiene una gran importancia teniendo en cuenta que el cerebro de los niños, desde el nacimiento hasta los ocho años aproximadamente, tiene un gran nivel de plasticidad y capacidad de crecimiento y desarrollo. Las terminaciones neuronales que se activan juntas también sin interconexionan juntas.
Leer en voz alta es la puerta de entrada para una mayor riqueza de vocabulario y para el desarrollo temprano de habilidades lectoras. Utilizar historias como herramienta de aprendizaje desarrolla también las estructuras oracionales, consolida nuevas frases, vocabulario, ritmo, puntuación, familiaridad con nuevos contextos, y otras muchas funciones básicas del lenguaje.
Éstos beneficios también se hacen extensibles a los adultos y más ahora que tenemos nuestra atención asediada desde múltiples focos, de tal manera que encontrar tiempo para que nos lean en voz alta o para leer en voz alta a otros constituye un ejercicio de restauración y de calma.

Leer en voz alta o ver vídeos.
Las nuevas tecnologías y el uso de Internet nos han traído muchas cosas y nos han quitado otras tantas. Algunos dicen que leer una novela y ver la película sobre esa novela son actividades similares que producen el mismo efecto y aportan los mismos conocimientos. Pero esto no es así. Cuando un niño ve un vídeo crea su propio marco mental sobre la historia. Cuando a un niño se le lee una historia, se produce un intercambio de marcos mentales que anima a hacer preguntas, conversar y elevar el compromiso con la lectura.
Los vídeos también producen una hiperestimulación que generalmente produce dispersión, mientras que la lectura exige que el cerebro se embarque en una atención sostenida y profunda. La actividad cerebral de los niños a los que se les lee en voz alta muestra que sus neuronas están trabajando y conectándose, lo que indica un alto desarrollo de interconexiones. En el caso de los niños que están viendo vídeos, los estudios dicen que hay una mínima actividad cerebral, excepto las neuronas asociadas a la percepción visual.
La lectura en voz alta se presenta como una excelente herramienta de aprendizaje, que los padres y educadores deben aprovechar por favorecer el aprendizaje de conceptos significativos. Esto requiere establecer un plan sobre aquello que se les va a leer a los niños y las consecuencias que pueden tener estas lecturas para la adquisición de conocimientos.
Algunos se preguntan qué pasa con otro tipo de “lecturas”, como aquella que se hace sin libros, contando oralmente la historia, o la lectura que hace el niño en silencio, para sí mismo. Las dos producen un variado número de beneficios en todas las edades y siempre son recomendables como experiencias positivas de ocio y de aprendizaje. Leer en voz alta es una alternativa más dentro de lo que llamamos estrategias tradicionales de lectura. Se dice que, cuando alguien a quien queremos nos lee una historia, establecemos con él un pacto de felicidad porque compartimos un trozo de existencia llena de color y luz.
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