Carmen Castillo Fernández
Está demostrado que si los padres están comprometidos con la educación de sus hijos, el comportamiento de estos en las aulas suele ser mucho mejor.
Muchas veces, el profesor tiene que interrumpir la clase para pedir a los alumnos que dejen de hablar y que se centre en la materia, o intervenir para corregir una conducta en el patio antes de que la cosas pases a mayores.
De acuerdo con las estadísticas ofrecidas por el Ministerio de Educación, el 62 % de los profesores se quejan del mal comportamiento de los alumnos que interrumpen el normal desarrollo de sus clases, y dos de cada tres chicos dicen que las clases se detienen de forma habitual por problemas de disciplina. Pero hay que tener presente que las familias pueden ser las mejores aliadas para resolver este problema.
El compromiso de los padres ayuda, y mucho, a lidiar con casos de bullying, comportamientos disruptivos en las clases, problemas de disciplina, cuestiones de ausencias y de retrasos, etc.

¿De qué manera puede el colegio establecer relaciones con los padres para tratar problemas de disciplina?
Atención a las señales.
Si un chico está involucrado frecuentemente en peleas en el patio, suele gritar a sus compañeros y profesores, interrumpe las lecciones, lo más probable es que tras estos comportamientos se esconda algo más serio de lo que aparece a primera vista. Puede haber asuntos que estén pasando más allá de las puertas del colegio, que afecten directamente al comportamiento y que en el colegio, en cambio, pasen desapercibidos. La comunicación directa y sincera con los padres es fundamental para descubrir aquello que puede tener una implicación en el comportamiento y en los aprendizajes de los alumnos.
Puede suceder, por ejemplo, que un niño lleve tiempo preocupado por un suceso doloroso en la familia, o porque hay una situación que no le permite descansar bien. Abrir una comunicación sincera con las familias permite que los padres y el colegio trabajen al unísono para ofrecer ayuda en el momento en que se necesita. El contacto con el departamento de orientación es un recurso imprescindible para ayudar a los alumnos, darse cuenta de las dificultades que están atravesando, y decidir estrategias para que pueda modificar su comportamiento y volver al camino de aprendizajes positivos.
El modo en que las escuelas se relacionan con los padres y es clave para crear una relación efectiva.
Comunicación positiva.
La sucesión ininterrumpida de notas y avisos a los padres, informándoles del mal comportamiento de sus hijos puede provocar que los padres lleguen a desentenderse del tema. Los colegios deben buscar formas de comunicación que involucren a los padres haciéndoles ver que su participación es necesaria para evitar comportamientos negativos.
Cuando los padres reciben alguna comunicación positiva, es mucho más fácil animar a las familias a que atiendan las expectativas del colegio en lo referente al comportamiento de los alumnos. Se hace más fácil también hablar de los temas de comportamiento y disciplina con los padres que muestran un compromiso con el colegio. También es importante el modo y el momento de la comunicación.

Reconocer y recompensar los logros.
A menudo, se pone mucho enfásis en destacar los aspectos negativos del mal comportamiento, y se debería invertir más en prevenirlo. Pueden lograrse muchas ventajas destacando el comportamiento positivo y los logros conseguidos.
Si el alumno habla con el profesor únicamente para ser recriminado o castigado, los normal es que muestre un desapego por el colegio y una baja autoestima. Lo contrario sucede cuando los alumnos reciben felicitaciones por sus éxitos académicos, deportivos y personales.
Cada vez más colegios tienen protocolos para reconocer a los alumnos que han tenido éxito. Reconocer y recompensar comportamientos positivos es una manera de reducir las faltas a los códigos de conducta y reforzar los valores del colegio.
Aprender a comunicar los problemas.
La tecnología facilita el contacto de los colegios con los padres para hablar sobre disciplina y comportamiento. La comunicación por correo electrónico o WhatsApp, siguiendo un protocolo determinado, ayuda a que padres y profesores estén al tanto de las determinaciones con respecto al comportamiento.
Los profesores no deben actuar solos en los casos de clases disruptivas o alumnos revoltosos. Con una buena comunicación con los padres y una gestión eficiente por parte del colegio, se pueden poner las bases para unos aprendizajes más productivos y felices.

Newsletter Coras Educación es un medio destinado a la difusión y reflexión pedagógica en los colegios corazonistas. Si quieres colaborar con esta publicación, puedes enviar tus aportaciones a emtcoordinador@corazonistas.com






