Carmen Castillo Fernández
Coras Forum Pedagógico
Educar en valores también es importante para el aprendizaje.
Los colegios corazonistas estamos comprometidos en el trabajo sobre los valores institucionales: confianza, compasión, esfuerzo, humildad, y espiritualidad. Apostar por el trabajo en valores es reconocer la centralidad de la persona y educar no solo la cabeza, sin también el corazón.
Aquí apuntamos cuatro valores en la formación de las personas, desde la gratitud hasta la humildad, que pueden ayudar a los alumnos a ser también mejores estudiantes.
- Aprender a perdonar mejora las notas.
Cientos de estudios muestran que la habilidad para perdonar ayuda a fortalecer la resiliencia. El perdón es el antídoto contra la desgracia.
A un niño de primaria le han empujado en el patio y se ha hecho daño en la rodilla. El día, generalmente, está perdido para la el aprendizaje. La rodilla está obstaculizando su capacidad de concentración. Lo mismo pasa con un chico o una chica de secundaria a los que acaban de romper el corazón. Si en estas circunstancias somos capaces de otorgar el perdón, es más fácil que la desazón no se instale en nuestras vidas y tengamos más tiempo y energías para dedicarlas a aprender.
Para los padres.
Para desarrollar la resiliencia en los niños, hay que trabajar con el perdón en las pequeñas cosas de cada día. Aprender a perdonar es positivo para encarar el futuro con un mayor grado de optimismo.
- Marcarse objetivos sirve para aprender más y mejor.
Las personas que se marcan objetivos son, en general, más felices, y logran mejor resultados. Desgraciadamente, solo el 40 % de los adultos y el 20 % de los jóvenes reconoce tener objetivos para su vida diaria. Hablar a los alumnos sobre la necesidad de establecer unos objetivos personales, sirve en sí mismo para que esta práctica se extienda entre los alumnos
Para los padres
Es importante no imponer, voluntaria o involuntariamente, los objetivos de los padres a los hijos. Conversaciones frecuentes sobre los intereses de los niños, lo que les gustaría cambiar en el mundo, son maneras excelentes para que ellos exploren sus valores y desarrollen propósitos para su vida.
- La gratitud es importante para construir relaciones que ayuden a la aprendizaje.
Esto es algo de lo que muchas veces se quejan calladamente los padres. ¿Por qué no se muestra agradecido? ¿Qué le cuesta decir gracias?
El valor de la gratitud parece obvio: sirve para establecer relaciones positivas con los demás, también con los padres. La gratitud es una valor que los niños deben aprender cuanto antes, porque cambia la naturaleza de sus vidas, y les permite buscar motivaciones para aprender, encontrar buenos maestros y tener más posibilidades de éxito
La gratitud ayuda a comportarse de forma distinta y a construir relaciones más positivas. En otras palabras, cambia la manera cómo los niños se relacionan con el mundo, y la propia percepción de sus relaciones con los demás
Para los padres
Pedir a los niños que digan “gracias” lanza un mensaje importante sobre la buena educación y las normas sociales, pero es preciso ir más allá. Se pueden establecer pequeña rutinas para acostumbrar a los niños a pensar sobre la gratitud, por ejemplo, pedirles que antes de ir a dormir piensen en tres cosas por las que deben estar agradecidos, o en las personas que más cosas hacen por ellos
- La humildad saca mejores notas.
Les pedimos a los niños que pregunten en clase, que insistan, hasta que lo entiendan todo. Eso está bien, pero en ocasiones esta actitud, en lugar de favorecer la confianza, se convierte en un obstáculo para el aprendizaje.
La humildad hace que los niños mantengan una disposición adecuada para aprender. ¿Por qué? Porque el aprendizaje requiere curiosidad, y la curiosidad precisa de alguien que reconozca que no sabe algo, que sea humilde.
Los adolescentes humildes tienen mejores calificaciones. Y no es porque sean más inteligentes, sino porque están mejor preparados para aprender. Además, si cometen algún error, tratan de corregirlo lo antes posible, y se interesan en saber en qué han fallado.
Para los padres.
En lugar de centrarse en lo que los niños saben, dar más espacio a la curiosidad por saber más cosas. Se puede desarrollar la humildad intelectual si los adultos están dispuestos a decir cosas como: “tengo curiosidad por saber..” o “me gustaría aprender más sobre…”.
Todos los estudios sugieren que el trabajo en valores puede ser un potente catalizador del aprendizaje. Cuando los niños son capaces de mostrarse agradecidos a sus profesores, humildes ante los nuevos conocimientos, decididos en marcar objetivos tanto para los pequeñas tareas como para las grandes logros, y cuando han aprendido a perdonar las pequeñas ofensas de cada día, pueden abrirse con más facilidad a la maravillosa experiencia de aprender.


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