Una experiencia única
Crónica Camino de Santiago colegios corazonistas de Rentería, San Sebastián, Vitoria y Barcelona 2024
El 3 de julio con 37 alumnos/as de 1º de bachillerato de los colegios corazonistas de Vitoria, Mundaiz y Barcelona comenzó nuestra aventura desde nuestras casas y rumbo a Astorga para empezar el Camino de Santiago. En el tren comenzamos a conocernos y a ponernos caras los unos a los otros, se palpaban los nervios y las ganas de encajar, también de divertirse, y la emoción de cómo serían estos 12 días, e incluso entre los 5 monitores la conversación era sobre temas banales, si nos sentíamos preparados, etcétera… cómo iría cambiando tanto la sensación de unos como de otros según avanzasen las etapas, cómo se estrecharon lazos de amistad, y qué rápido quedó atrás la comodidad de ese tren.

Este es mi segundo año que realizo esta experiencia, y a decir verdad yo tenía otros planes para este verano, o mi propuesta inicial no fue la ofrecerme para estas casi dos semanas. El año pasado, escuché decir a un peregrino que, si no estás preparado para el camino, el camino te “echa”, puede ser que te lesiones, puede ser que tengas que dejarlo…, yo que soy optimista por naturaleza, le doy la vuelta, y pienso que, si el camino quiere que vayas, te llama. En mi caso particular, este año ha sido así, quizás el año pasado yo buscaba mi propio camino, y tenía como objetivo terminarlo, por mí propia superación, pero este año, en cambio, mi objetivo ha sido que todos los chavales que comenzaron el camino lo terminasen, sin dejar a nadie atrás. Todo un reto teniendo en cuenta que ha estado muy marcado por las lesiones y por diversas dolencias, pero muy gratificante ver las caras de alegría, y las lágrimas, al llegar a la plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela.
A decir verdad, estos 270km, divididos en 11 etapas de diferente dificultad, acompañando a estos maravillosos adolescentes, y buscando tiempos de oración y reflexión nos han ayudado mucho a todos/as. Cada conversación, risa, canción, juego que nos han regalado ha sido una bomba de alegría para nuestra vida. Ver cómo se superaban, cómo si hacía falta llegaban cojeando, cómo controlaban las quejas, y cómo se hacían amigos pese a las diferencias ha sido toda una enseñanza. No pienso que el camino nos haya cambiado, pero sí que nos ha hecho mucho bien, y ha sido un auténtico aprendizaje para nuestro día a día. Agradezco de corazón a Gabi, a Axel, a Eneko y a Néstor el trabajo llevado a cabo durante esas semanas, sin ellos, no hubiéramos llegado tan lejos. Por supuesto, al hermano Julián por su doble labor durante esos días, y al hermano Javier por su labor silenciosa, sin ellos, hubiéramos pasado mucha hambre, y a saber dónde hubiéramos dormido.
Y para concluir, mil gracias a mis chicos y a mis chicas del camino, ya formáis parte de mi historia y no sabéis lo feliz que estoy de que me hayáis dejado ejercer un poco como de vuestra madre en esos días.
Ruth Torca de la Concepción

Cuando nos plantearon la posibilidad de hacer el Camino, me apunté porque quería crear recuerdos. Buscaba una experiencia que compartir con mi grupo de amigas, un hilo de momentos al que, en un futuro, mirar atrás con cariño. En ningún momento me planteé los retos, las dificultades o los obstáculos que supondría este proyecto. Nunca habría imaginado que ese hilo de momentos se convertiría en una telaraña; decenas de sonrisas, llantos, reflexiones, de confidencias, impresiones y esfuerzos, entretejidos con destreza gracias a todas las personas que he descubierto en el Camino.
Les doy las gracias a todas las personas que han hecho esta experiencia verdaderamente memorable.
Gracias a los monitores (Gabi, Ruth, Néstor, Axel y Eneko), por su labor de guía, de mediación, de soporte; por empujarnos cuando no podíamos más, por curar nuestras heridas, por compartir sus pesares y por sacrificar su propio camino para que todos llegáramos a Santiago.
A todos los compañeros de 1º de bachillerato, gracias por mostraros tal como sois. Todo retazo bueno de cada uno de vosotros me empuja a ser mejor cada día, a elegir el optimismo y el buen humor para enfrentarme a lo que se me ponga por delante.
Y quién mejor para reflejar ese espíritu que Julián y Javier, los dos hermanos sin los cuales no podríamos haber vivido el Camino. Gracias por su dedicación y su sacrificio diario, por asegurarnos comida caliente todos los días y regalarnos sus conocimientos. Son la razón por la que descubrí un segundo objetivo de mi Camino, el motivo personal y profundo por el que lo hacía. Sin todas estas personas, no creo que pudiera decir ahora que he hecho “El Camino”. Gracias por hacer estos 12 días absolutamente inolvidables.
Cayetana Entrenas Prieto.

Como alumna de 1° de bachillerato de Coras Vitoria me ofrecieron apuntarme al Camino de Santiago. Al principio todo eran nervios y dudas, pero se resolvieron nada más llegar a Astorga. El grupo con el que me encontré era increíble, sentí que éramos una piña desde el primer día y así se ha mantenido unido hasta el momento de la rápida y triste despedida en la estación de Vitoria.
El Camino ha sido una experiencia de aprendizaje tanto a nivel grupal como personal. Hemos convivido 44 personas, muchas veces estábamos extenuados, pero cada uno dábamos lo máximo de nosotros para poder alcanzar nuestro objetivo con todos los compañeros. Es verdad que el camino ha sido duro, pero todo lo que he vivido ha dejado huella dentro de mí, y estoy segura que también en el resto de mis compañeros.
Por todo ello, quiero agradecer al colegio habernos ofrecido esta oportunidad tan maravillosa sin olvidarme de los organizadores que hacen posible esta experiencia y, por supuesto, también quiero darles las gracias a nuestros monitores que nos han acompañado y ayudado durante estos días y que han hecho posible que hayamos podido vivir y disfrutar esta gran experiencia.
Y por último, no puedo olvidarme de mis maravillosos compañeros y compañeras a los que después de los días que hemos compartido considero que son amigos y amigas. Sin ninguna duda el grupo tan increíble que hemos formado ha sido lo que ha hecho tan especial este camino.
Ane Rodrigo Sánchez

Cuando cambias el punto de vista, ves otras características que enriquecen la visión que tengo del camino. En mi caso lo he hecho el camino en bici, sólo y acompañando a adolescentes. Este año mi labor ha sido de acompañante y de proveedor de alimentos a la vez que cocinero, conductor, camillero… Me ha tocado verlo de fuera ya que no realizaba las etapas y me “libraba” del duro caminar. El trato se ha reducido pero no las ocasiones para acompañar, mostrar y sacar enseñanzas de cada etapa.
Siempre he tratado de transmitir el espíritu de un peregrino y trasladarlo a nuestra vida diaria, que al fin y a la postre somos peregrinos en busca de Alguien que de sentido a nuestra existencia y con quien compartiremos la eternidad. En esta vivencia, procuro trasmitir a quienes acompaño y con quien me cruzo que el camino lejos de hacernos encerrarnos en nosotros mimos nos debe llevar a hace el bien a los demás, a comprenderles, a saber sobrellevar las dificultades, dolores y a alegrías del día a día sabiendo que sólo son un para más para la meta definitiva. Que los dolores, ampollas, esfuerzos quedan atrás y al final nos queda la satisfacción de las etapas superadas, las vivencias y emociones que el camino ha ido dejando en nuestra vida.
Al final queda lo vivido y experimentado, lo que has dado y has recibido de los demás peregrinos, todo un cúmulo de sentimientos y agradecimientos a todos los peregrinos. Creo que el camino ha sacado lo mejor de mí y a cambio he recibido el agradecimiento y la ilusión que he visto en los ojos de cada uno de los participantes, también alguna que otra queja y algún que otro lamento al final de las duras etapas.
H. Julián Ruiz

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